Bufasur

Incorporamos maquinaria agrícola de última tecnología que nos ha permitido, entre otras cosas, generar nuestra propia materia prima para cubrir suministros de alimentación balanceados para nuestros rebaños, durante todo el año.

Alimentación del búfalo

La dieta principal de los búfalos son los forrajes, tales como gramíneas, leguminosas y rastrojos. La fibra puede ser alimentada ya sea fresca a pastoreo o pasto verde picado y/o conservado, utilizando las técnicas del ensilaje y henificación. El forraje se complementa a menudo con granos, concentrados y subproductos agroindustriales, tales como tortas de semillas oleoginosas, caña de azúcar, entre otros.

Los búfalos al igual que el ganado, son rumiantes lo que significa que utilizan microorganismos en el rumen para digerir los alimentos, los cuales son principalmente de origen vegetal.

Los rumiantes son expertos en la conversión de la celulosa y otros materiales fibrosos en la leche y la carne de alta calidad. Cuando un rumiante ingiere el alimento, entra al compartimiento ruminal. El rumen es un ambiente anaeróbico, es decir, no hay oxígeno presente; el alimento ingerido, es expuesto a los microbios tales como bacterias, protozoarios y hongos. Estos microbios atacan las partículas de alimento y por la acción enzimática se descomponen y sus derivados se utilizan para su propio metabolismo, su crecimiento y propagación.

El alimento es masticado, regurgitado y se expone a los microbios en el rumen. Las partículas grandes se volverán más pequeñas y finalmente, serán transportadas al retículo y más adelante al tracto digestivo. ¿Cuánto tiempo una partícula de alimentación específica permanecerá en el rumen? Depende del tamaño, palatibilidad y contenido de fibra del alimento.

El búfalo tiene movimientos ruminales más lento que el ganado, lo que conduce a una menor velocidad de flujo de salida del reflujo ruminal y como consecuencia una mayor digestibilidad de los alimentos fibrosos.

Los componentes de los alimentos se pueden dividir en proteínas, energía (carbohidratos), grasas, minerales y agua. Los rumiantes son enteramente dependientes de la citada flora bacteriana, de manera que es importante mantener un rumen sano y la más fácil y mejor forma de lograrlo es a través de la alimentación con altas cantidades de forraje de buena calidad, junto con cantidades pequeñas de alimento concentrado.


Tipos de forraje

El forraje más común son las gramíneas, en un sin número de especies. Las leguminosas tienen una ventaja sobre las gramíneas por ser de mayor valor protéico y porque fijan nitrógeno bajo las mismas condiciones. Esto significa que las plantas (con la ayuda de bacterias) fijan nitrógeno del aire y por lo tanto son menos dependientes del contenido de nitrógeno del suelo. Estas plantas contienen más proteínas, una elevada cantidad de calcio, vitamina E y carotenos, que son de gran importancia para la producción de leche.

El forraje de menos calidad son los rastrojos, tales como las de sorgo, maíz y arroz, etc, que sin embargo, son ampliamente utilizados en la alimentación de los rumiantes. Su contenido en proteínas es sumamente bajo y su contenido energético es bajo debido en gran medida de sus lignificadas paredes celular. La paja de arroz tiene un alto contenido de sílice en las paredes de las células que hace que sea difícil de digerir.


Técnicas de conservación de forraje

En búfasur hemos decidido ser independientes de las condiciones del clima y por ello desarrollamos procesos de conservación de forraje a través de las técnicas del ensilado y la henificación para generar nuestra propia materia prima y cubrir suministros de alimentación balanceados a nuestros rebaños, durante todo el año.

El ensilaje es un método de conservación de forrajes verde ya sea de pastos o de árboles de leguminosas en la época de abundancia (invierno) para que sea usado en la época de escasez (verano). El ensilaje es un proceso fermentativo, que con la presencia de ácidos orgánicos afectan la acidez hasta niveles en los cuales la actividad de los microorganismos se detiene.

Por su parte, la henificación es un método de conservación de forraje seco producido por una rápida evaporación del agua contenida en los tejidos de la planta. Esta humedad debe estar siempre por debajo del 20% y se estabiliza alrededor del 15% durante el almacenaje.

 

 

Fuente consultada:

Artículo "Alimentación de Búfalos", escrito por el médico Veterinario Msc. Alexis Moya para la revista Carabobo Pecuario. Nro. 188. Año 2016

Compartir:

YOUTUBE

Departamento agroecológico de Bufasur